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‘Así que eres Lobo Solitario’ dice, inclinándose respetuosamente. ‘Me honro en conocerte, aunque hubiera preferido que fuese en mejores circunstancias. Creo que sé por qué has venido a Torgar. ¿Acaso no es para recobrar las gemas doradas que trajo hasta aquí Gnaag, señor de la Oscuridad?’
‘Sí,’ replicas, ‘Son las Piedras de la Ciencia de mis antepasados y he jurado recuperarlas. Debo cumplir mi promesa, porque es vital para la seguridad de nuestros dos países impedir que Gnaag las destruya.’
Lentamente se extiende una sonrisa por el rostro de Paido. ‘Te ayudaré, Lobo Solitario,’ afirma, recobrando su orgullo de guerrero ante la perspectiva de vengar su cruel encarcelamiento. ‘Sé en dónde guardan esas Piedras de la Ciencia y te conduciré hasta allí.’
