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Comienza un día de pleno verano cuando partes a caballo de Tahou. Desde tu victoria sobre Zajan Kimah, tu aparición en un lugar público ha bastado para provocar aclamaciones espontáneas de los naturales del país, que te consideran su salvador. Pero en esta cálida y soleada mañana abandonas la ciudad inadvertido puesto que pareces un mensajero más.
El uniforme militar que vistes y el caballo blanco que montas son parte de una compleja estratagema urdida por los Ancianos Magos. Para que Gnaag, señor de la Oscuridad, crea que vuelves a Sommerlund, has dejado a tu amigo Banedon tu manto y tu guerrera del Kai. Disfrazado como si fuera tú, saldrá esta tarde para Sommerlund a bordo de su nave volante Jinete del Cielo. Se celebrará una ceremonia para solemnizar su partida y le aguarda otra en la ciudadela del rey en Holmgard. Gnaag ha jurado matarte; es una promesa, trocada en obsesión, que le atormenta como una herida emponzoñada. Se confía en que la publicidad prestada al viaje de Banedon oriente hacia el norte las miradas vengativas de Gnaag y aumente considerablemente tus probabilidades de éxito en Torgar.
Tu cabalgada concluye en Firina. Allí subes a una gabarra que te lleva río abajo hasta el puerto de Talón. En donde recibes noticia de una rebelión en Barrakeesh, la capital de Vassagonia, e informes sobre la súbita retirada de todas las tropas vassagonas de las tierras que invadieron al comienzo de la guerra. Eso conviene a la lucha contra los señores de la Oscuridad, porque Vassagonia era su único gran aliado. Pasas una noche en Talón antes de adquirir pasaje en un mercante que atraviesa el Tentarías y cinco días después desembarcas en Garthen, la capital de Talestria.
Talestria fue desbordada en los primeros días de la guerra, pero el vecino país de Palmyrion acudió rápidamente en su ayuda. Unidos, los ejércitos de Talestria y de Palmyrion lucharon en las llanuras al norte de Garthen contra las hordas invasoras que mandaba Zegron, el caudillo de Ogia. Los combates se sucedieron feroces durante tres días y tres noches y los aliados se vieron en apuros para resistir el número avasallador de enemigos que les acometían. Mas en la mañana del cuarto día la llegada inesperada del ejército de enanos de Bor decidió la derrota de Zegron. Sus poderosas fuerzas quedaron aniquiladas y los supervivientes, implacablemente perseguidos, huyeron en desbandada hacia el norte. Las últimas noticias informan de la captura por parte de los aliados de una gran fortaleza de Ogia y de su avance ininterrumpido hacia el oeste a lo largo del sendero de Blackshroud.
La corte de la reina Evaine se sentiría muy honrada en acogerte, pero el secreto es vital para el éxito de tu empresa. En consecuencia, rehuyes el palacio real y te alojas en una humilde taberna de los muelles. Allí buscas el modo de llegar hasta Eru a bordo de un bergantín que parte rumbo a Humbold, la capital de Eru, con la marea del mediodía siguiente. En cuanto llegas, te diriges al barrio viejo de la ciudad, en donde los Ancianos Magos te han preparado una reunión clandestina con el Príncipe Graygor. Este joven te aguarda pacientemente en el sótano de un almacén abandonado. Como tú, viste ropas de mensajero para poder ir de incógnito por las calles de la población. Te saluda, disponiendo su mano en diagonal sobre su pecho, y te asegura que sólo él conoce tu verdadera identidad. Durante más de una hora estudiáis tus planes y escuchas el relato que el Príncipe te hace de los acontecimientos que quebraron la paz de Eru. Hace dos años, renegados drakkarim de las Hammerlands atacaron y conquistaron su ciudad septentrional de Luomi. Los habitantes fueron exterminados y el sagrado templo de Luomi, en torno del cual se fundó la urbe, fue saqueado y quemado hasta los cimientos. Sólo recientemente había sabido de los Ancianos Magos que el antiguo templo conservaba la Piedra de la Ciencia de Luomi, una de las tres ahora guardadas en Torgar. En el momento del ataque, el ejército del Príncipe era demasiado menguado para rechazar a los invasores y se vio obligado a abandonar la ciudad, así como la población fronteriza de Cetza. Pero en el pasado mes sus fuerzas se habían unido con las del rey Sarnac de Lencia y juntas habían recobrado Luomi y obligado a retroceder al barón Shinzar y a sus rebeldes de las Hammerlands hasta Cetza, a menos de cincuenta kilómetros de la frontera.
El Príncipe te invita a acompañarle a Luomi, en donde ha de volver a desempeñar el mando de su ejército y conducirlo al combate. Te proporciona un excelente corcel eruano y un nuevo disfraz que te permitirá viajar por Eru sin llamar la atención sobre tu persona.
Vestido como un rastreador eruano, miembro de una selecta unidad que opera en los abruptos territorios próximos a la Ciénaga Infernal, cabalgas hacia el norte con el séquito del Príncipe y llegas a la ciudad cinco días más tarde. Casas, cuadras, tabernas y el propio Ayuntamiento rebosan de caballeros y guerreros. Mas, a pesar del hacinamiento y de la escasez de sus raciones, los soldados de Eru y de Lencia tienen una excelente moral porque al día siguiente marcharán contra un enemigo al que ya han vencido en combate y la mayoría se muestran ansiosos de concluir la tarea de una vez por todas. Te alojan en la ciudadela principal de Luomi y aquella noche, tras haber celebrado el Príncipe un consejo de guerra con el rey Sarnac, te reúnes con él a solas para hablar de la siguiente etapa de tu búsqueda.
‘Hay dos modos de llegar a Torgar’ dice el Príncipe, mientras estudias el mapa que te entregó el senado de Tahou. ‘Puedes cruzar el río Brol y dirigirte hacia el norte a través del bosque de Moggador, o ir a Pirsi y buscar a Sebb Jarel. Es el jefe de una banda de valientes guerrilleros que han acosado y resistido a los drakkarim desde su invasión. Si existe un camino hasta Torgar entre la Ciénaga Infernal y la isla de los Espíritus, él lo conocerá.’
Estudias las opciones y te preguntas por qué no te ha sugerido el Príncipe la ruta más simple de todas: hacia el norte a través de la isla de los Espíritus. Cuando la mencionas, agita ominosamente la cabeza. ‘La isla está maldita,’ dice, señalándola en el mapa con un dedo acusador. ‘Pocos son los que han salido con vida de aquel lugar terrible. Y de los escasos infelices que sobrevivieron, sólo uno se mantiene cuerdo. Su nombre es Sebb Jarel.’
Al día siguiente te levantas al alba y te dispones a iniciar tu viaje a Torgar. Puedes elegir entre dos caminos: cabalgar hasta Pirsi y buscar a Sebb Jarel, jefe de los guerrilleros y único hombre capaz de guiarte a través de aquellas traicioneras soledades; o acompañar al Príncipe Graygor en su lucha en Cetza. Si su ejército derrota a los drakkarim y les obliga a retirarse, quedará libre el paso del río Brol y podrás llegar hasta Torgar al amparo del bosque de Moggador. Consulta el mapa que figura al principio del libro antes de decidir qué camino tomar.
Si deseas ir a Pirsi, pasa al 176.
Si decides acompañar al Príncipe Graygor a la batalla de Cetza, pasa al 308.
