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Un angustioso grito de dolor y desesperación llena la cámara cuando asestas tu golpe mortal. El Helghast se desploma y su carne se transforma en un pútrido gas verde que sale por los agujeros de su ropa destrozada.
Experimentas una extraña inquietud ante los hechos que acaban de ocurrir, pero no te detienes a pensar en sus terribles implicaciones, pues el veneno que has ingerido está empezando a imponerse a tu poder curativo. Debes actuar rápidamente si quieres salvarte a ti y salvar a Paido del tóxico fatal que corre por vuestras venas.
Si tienes poción de Laumspur, elixir de Rendalim o hierbas de Oede, pasa al 178.
Si no tienes ninguna de estas pociones curativas, pasa al 281.
