Muerte en el Castillo

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La multitud manifiesta a gritos su aprobación. Un tipo raquítico y jorobado, que viste una túnica con capucha, se acerca a la plataforma en la que tú estás, maniatado a la pared. Diestramente te despoja de todas las armas y se las entrega a un enano de feo rostro que le acompaña.

-Llevadle al laberinto -ordena el lord de pelo blanco.

Su risa de burla cruel resuena en tus oídos mientras eres sacado, a rastras y encadenado, de la sala.

Tacha en tu Carta de Acción todas las armas y los objetos especiales que puedan servir de armas, pero anótalos en una hoja de papel aparte por si los recuperas en un momento posterior de tu aventura.

Ahora pasa al 286.

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