120
El lobo se abalanza sobre tu pecho, desgarrándote la túnica con sus garras y arrojándote al suelo con su monstruoso peso (pierdes 4 puntos de RESISTENCIA). Sus colmillos relucen y su saliva fétida te salpica el rostro cuando tratas desesperadamente de librarte de sus mortíferas mandíbulas.
De repente suena un terrible alarido. El lobo se aparta asustado, con los ojos fijos en unos crepitantes chorros de fuego. En ese momento, una forma humana hace su aparición, gritando salvajemente y tambaleándose. El lobo aúlla y se aleja a todo correr, mientras la llameante figura avanza hacia ti, dando con los brazos violentos golpes a diestro y siniestro.
Si posees la Disciplina del Magnakai de la Concentración, pasa al 72.
Si quieres defenderte, pasa al 126.
Si prefieres esquivar al fiero atacante y cruzar las llamas, pasa al 204.
